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Miércoles, 02 de Abril de 2025
Incoherencias en la amistad.- Eilad
En el Opus Dei abundan las incoherencias. Me gusta poner juntos textos donde se ven claramente. Ahora quería mostrar una más de las muchas que hay: la prohibición de amistades particulares, que se menciona con frecuencia en los testimonios. En el Opus Dei se reconoce teóricamente que la amistad es un bien y se la describe como cauce ordinario para ejercitar la caridad. Pero al prohibir la amistad entre miembros del Opus Dei, se impide ese cauce ordinario. Además, es un ejemplo de uno de los abusos de conciencia relatados en "Abuso de poder": «El abusador induce a la víctima a pensar que una mala acción es buena o viceversa», pues hacen ver la amistad entre personas de la Obra, que es buena, como algo malo.
La primera cita es de Cuadernos 9, bajo el epígrafe: «Amigos de verdad». Proviene en parte de textos de Álvaro del Portillo, publicados en Crónica, 1979, p. 1013. Las negritas son mías:
«La amistad, para el cristiano, es algo nobilísimo:... porque es el cauce ordinario para el ejercicio de la caridad... ... Muchos desconocen lo que es realmente la amistad: no distinguen entre amigo y conocido. ¡No, no! La amistad es una relación de afecto, de conocimiento, que lleva a abrir el corazón (...). Sed amigos de verdad, que no es decir: yo conozco a fulano, que estudia en mi Facultad o que trabaja conmigo. No, eso es ser compañeros. Tampoco significa que haya amistad cuando uno dice: yo conozco a mengano, y le invito a un retiro, a un curso de lo que sea... No, eso es ser conocidos. Ser amigos es mucho más: es buscar el trato, es confiar las penas y las alegrías, es llegar a la intimidad....»
La segunda cita es del Catecismo (2010) donde, después de mencionar (n.214) que en la charla fraterna «convendrá tratar... de las preocupaciones, tristezas o alegrías», se dice:
«217. - Estas confidencias de vida interior o de preocupaciones personales, ¿es conveniente que las tengan entre sí algunas veces los fieles del Opus Dei? No es conveniente que los fieles del Opus Dei tengan entre sí estas confidencias de vida interior o de preocupaciones personales, porque quienes cuentan con la gracia especial, para atender y ayudar a los miembros de la Obra, son el Director o la Directora –o la persona que los Directores determinen– y el sacerdote designado. Además, si no se evitasen esas confidencias con otras personas, se podría dar lugar a grupos o amistades particulares, y se podría fomentar en algunos una curiosidad indebida sobre asuntos que no les incumben.»
Perdonad mi estupidez, pero ni cuando estaba dentro sabía, ni ahora sé, a qué «asuntos que no les incumben» se refieren: ¿a interesarse por los problemas de los demás? Lo de pasarse por el arco del triunfo la debida libertad en la dirección espiritual (Cfr. CIC 630) queda también bastante claro.
Eilad
Supernumerarias.- Maruxa
Leyendo, y viendo, los relatos de las vidas de l@s ex-numerari@s, agregad@s y nax, siempre he pensado en las supernumerarias.
Será muy difícil que narremos nuestra vida dentro del opus Dei.
Muchas tenemos hij@s, maridos, yernos, nueras que aún permanecen dentro. Y eso nos impediría sacar a la luz los padecimientos que sufrimos.
Las supernumerarias son, he sido, una clase aparte.
Y cuando escribo “clase” me refiero a que llevamos encima de nuestros hombros multitud de tareas, deberes, obligaciones, mortificaciones, cruces, más el cuidado de los hij@s, del marido…
Y, para colmo, decía el fundador que el marido era nuestro hijo más pequeño. ¡Otro hijo!, pensaba yo. Esa frase, esa forma de pensar es, aparte de ridícula, misógina.
Siempre se nos decía que nosotras éramos las últimas en todo. Pensar en nosotras era egoísmo. ¿Dónde queda la salud mental?
Como no podíamos hablar de nuestra vida con las del grupo, solo de cosas superficiales, no podíamos compartir nuestros sufrimientos, que eran muchos: maridos infieles (fueran o no supernumerarios), hij@s adolescentes muy díscolos, problemas de todo tipo que nos afectaban en nuestra vida.
Las familias de supernumerari@s, como en una obra de teatro, hacen su papel casi a la perfección. De cara al público todo es armonía y felicidad. Pero si observas, que no lo podrás hacer, lo que ocurre en ese hogar, verás cómo es la realidad.
No hablo de todos, sí de una mayoría.
Maruxa
¿Éramos como los demás?.- Mabel Mena
Quería dar las gracias a Darian Veltross por su escrito del lunes 31/03 titulado “El Impacto Psicológico de un Mensaje Contradictorio”. Me parece que está explicado con una gran claridad y acierto.
Según lo iba leyendo, recordé mi angustia al sentir que el Opus no era mi lugar. Al comentarlo en la charla con las directoras, siempre la misma retahíla: "te falta visión sobrenatural, estás demasiado centrada en tus cosas, prueba con mortificaciones extraordinarias, sé más generosa…". Hasta que me fui dando cuenta de que había incoherencia y contradicción entre lo que se decía en los medios de formación y lo que se hacía.
Como agregada, me repetían que era como los demás, pero en la práctica, además de vivir un montón de normas a diario, no podía ir al cine. ¿Cómo los demás? Ni durante una época podía usar pantalones. ¿Cómo los demás? En verano, nada de camisas sin mangas. ¿Cómo los demás? Tenía que consultar cualquier nimiedad, desde ir a la peluquería hasta hacer un viaje familiar. ¿También como los demás? No podía charlar con compañeros en la facultad (debía guardar el corazón). ¿Cómo los demás? No merendaba los sábados. ¿Cómo los demás? Los regalos que recibía los entregaba. ¿Cómo los demás? No podía decidir con qué sacerdote me quería confesar. ¿Cómo los demás?
Con tanta incoherencia, uno se rompe y sufre mucho, tanto a nivel emocional como físico. Tardé tiempo en darme cuenta de que ese era el origen de mi malestar en el Opus, por eso, al verlo descrito de forma tan magistral en el escrito de Darian, me he sentido muy identificada y lo quiero agradecer.
Por otra parte, llevo unas semanas releyendo el libro de Carmen Tapia Tras El Umbral, y me asombro de las barbaridades que se hicieron desde la época fundacional. Desde cambiar textos de las Constituciones aprobadas por la Iglesia, hasta las manías y mal carácter del fundador, modificar a posteriori actas de entidades falsificando la verdad, trasiego de mucho dinero en B… Con todo lo que se relata en el libro, vuelvo a comprobar que el Opus viene dañado de origen y las incoherencias se dieron desde el principio.
La respuesta por parte de la institución y los de dentro es mirar hacia otro lado, el silencio como respuesta o afirmar que ahora eso no pasa, cuando se siguen repitiendo los mismos esquemas dañinos. No querer ver es, quizá, el gran error del Opus y de ahí la falta de empatía con todo el dolor y daño causado.
Las vaguedades y generalidades no enmiendan nada. Afirmaciones como las que de vez en cuando hace el Opus: “Sentimos si alguien se ha sentido ofendido por los errores de alguna persona en concreto” no restituyen nada, simplemente es poner un tic en la lista de tareas hechas que tanto gusta en el mundo del Opus.
Mabel
Tengo un morrongo que aquí me lo quito y que allí me lo pongo (II).- Gervasio
Tengo un morrongo que aquí me lo quito y que allí me lo pongo (II)
Gervasio
Vuelvo sobre mi escrito de 17-III-2025, porque, cuando se publicó, no estaban disponibles en la web los textos de los cánones —del 335 al 341— del proyecto de código que los componentes de la Comisión, todos cardenales, debían revisar. Ahora esos cánones están accesibles en la web, tanto en castellano como en latín, en el apartado dedicado a “Documentos emanados por la Santa Sede”, dentro de los “Documentos internos”. Si no se tiene a la vista el texto de esos cánones, se entiende muy poco de las ponencias, discusión y votaciones de Padres de la Comisión de Revisión, que tuvieron lugar los días 23 y 24 de octubre de 1981, un año antes de la erección del Opus Dei como prelatura personal. La web ya había recogido las actas de esas reuniones plenarias. Ahora las complementa con el texto de los cánones 335 a 341, que fueron objeto de discusión y votación.
Me ha llamado la atención la altura intelectual de los revisores del proyecto de código. Se centraron en cuestiones nucleares y no en cosas secundarias e irrelevantes. A eso ayudó que las intervenciones habían de realizarse en latín, que no es lengua materna de nadie, y que por eso mismo no se presta a la facundia.
Me ha llamado también la atención el correcto comportamiento del moderador de las reuniones, que tenía su propia opinión.
Me ha llamado la atención que nadie invocó el Derecho divino en favor de su opinión, sino el sentido común.
Como sabemos, del Portillo pretendió que el Opus Dei fuese considerado una diócesis más, si bien una diócesis personal, como lo son las diócesis castrenses, cuya naturaleza de diócesis nadie puso en duda. Lo que a mi juicio manifestaron temer los padres de la Comisión Revisora, no era tanto convertir el Opus Dei en una diócesis personal, sino la riada de institutos seculares y otras asociaciones eclesiásticas, grupos étnicos, sociales, etc. que vendrían después, dando la vara con la pretensión de ser también ellos erigidos en diócesis.
En fin, lo mejor es que cada uno llegue a sus propias conclusiones, habida cuenta de que con la inserción en la web de los cánones antedichos se entienden mucho mejor las actas de la Comisión.
Gervasio
Praxis proselitista perversa.- Soundofmusic
La praxis para reclutamiento de numerarios en el Opus Dei es la siguiente: procura atraer numerarios apelando a ideales como hacerse santo en medio del mundo a través del trabajo. Engancha al numerario con actividades intensas: espirituales, culturales, deportivas. Apela a la inteligencia emocional del reclutador y del reclutado. La relación en algún momento es asimétrica.
La intensidad, seguimiento, métodos (love bombing), hipnosis, trance (Moya, vídeo 28/3/25) son medios para que el numerario pida la admisión.
El reclutador logra ganarse la confianza del sujeto/objeto que baja las defensas entre otras razones porque le presentan argumentos divinos religiosos, tiene alguna situación que lo hace vulnerable, está buscando a Dios y lo han ido separando de su entorno. Pero una vez dentro el numerario en algún momento empieza a sentir que el mensaje es contradictorio. La vida no resulta ser la de un laico en medio del mundo sino lo contrario. (Darían Veltross, 31/03/25). El impacto psicológico de las contradicciones puede ser severo y llevar a la disociación y disonancia cognitiva.
Soundofmusic
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